04/05/2026. 675 lecturas. La barriada de Paco Majón, en Los Palacios y Villafranca, volvió a vivir con intensidad la salida del pasito infantil de la Esperancita, celebrada el pasado 1 de mayo. La procesión, que partió a las 20:00 horas desde la calle Brisa, congregó a numerosos vecinos y visitantes que no quisieron perderse este evento ya consolidado en el mes de mayo. Este paso de palio infantil, de propiedad particular y vinculado al barrio, está inspirado en la Esperanza de Triana y continúa ganando protagonismo año tras año.
La imagen, donada en su día por la abuela de Juan Rafael Fernández, lució espléndida gracias al trabajo de su vestidor, José Carlos García Murube. Para la ocasión, la Dolorosa vistió su terno de salida, acompañado de numerosas joyas, una completa candelería y un exorno floral natural que aportó gran vistosidad al paso.
El cortejo se abría con la cruz de guía, incluyendo además la presencia de una reliquia de San Francisco Javier y la participación del grupo cultural juvenil cofrade de Écija. A continuación, desfilaban acólitos, monaguillos y, como novedad este año, un grupo de demandantas.
El paso fue llevado por jóvenes costaleros bajo la dirección de Paco Reguera, hijo del capataz de la Virgen del Rocío de la hermandad de la Redención de Sevilla, en una muestra del relevo generacional dentro del mundo cofrade, mientras que el acompañamiento musical corrió a cargo de la Banda de Música Fernando Guerrero.
Las agradables temperaturas favorecieron una alta afluencia de público durante todo el recorrido, que concluyó en torno a las 23:00 horas, poniendo el broche a una jornada marcada por el ambiente festivo y la devoción.
Por su parte, el sábado 2 de mayo tuvo lugar la salida del pasito infantil de la Hermandad del Gran Poder desde la Capilla de Nuestra Señora de la Aurora, en una jornada especialmente dedicada a los más jóvenes de la corporación, quienes participaron activamente como costaleros y capataces.
El desfile procesional estuvo arropado por familiares y vecinos de Los Palacios y Villafranca, que acudieron para acompañar a los niños en su recorrido con el paso de la Cruz. Los más pequeños se convirtieron en protagonistas por un día, asumiendo con entusiasmo los distintos roles, perfectamente ataviados con costal, faja y zapatillas, o bien desempeñando la labor de capataces, marcando el paso con el martillo.
La jornada estuvo marcada por la emoción y la ilusión, reflejadas en los rostros de los numerosos niños participantes, que volvieron a ofrecer una estampa característica de las Fiestas de la Primavera en la localidad. Adultos y pequeños compartieron así un día de júbilo, alegría y convivencia en el seno de la Hermandad del Gran Poder.
Asimismo, el Grupo Joven celebró su tradicional Cruz de Mayo, abriendo las puertas de su Casa Hermandad tanto el 30 de abril como tras la procesión del día 2, ofreciendo un espacio de convivencia que puso el colofón a un intenso fin de semana cofrade en la localidad.